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Padrinazgo

Padrinazgo

Los fieles que quieren ayudar al trabajo que hacen los sacerdotes de la Parroquia Nuestra Señora de Caacupé de la Villa 21-24 en Barracas pueden hacerlo por medio del padrinazgo.

En esta parroquia el padre “Toto”, Lorenzo de Vedia, y antes el padre “Pepe”, José María de Paola, junto con otros sacerdotes y laicos, tienen la responsabilidad de cuidar y pastorear a una numerosa comunidad de fieles, alrededor de 35.000 habitantes, que viven como pueden en un área de 60 manzanas.

PADRINAZGO

Con una actividad pastoral desde el inicio del barrio, a mediados del cincuenta, desde hace aproximadamente 40 años posee una intensa actividad comunitaria.

El trabajo social realizado va desde la organización barrial hasta un nutrido número de actividades asistenciales y promocionales que se desarrollan en los diferentes espacios que dependen de la Parroquia. Desde allí se llevaron a cabo obras tales como la red de agua potable o el zanjeo de desagüe del barrio, lideradas por el Padre Daniel de la Sierra. Actualmente, hay 13 capillas, cuatro comedores, un colegio secundario, una escuela de oficios, centro de recuperación de adictos, hogar de día para chicos de la calle, una radio FM, un periódico, centro de día para abuelos, mil chicos en los exploradores, campamentos…

Los mil chicos en los exploradores están conducidos por ciento treinta jóvenes que son todos chicos del barrio. Es decir unos ocho o nueve chicos por cada coordinador. El proyecto se basa en formar líderes positivos, tanto jóvenes como adultos que pueden luego servir a su vez como líderes, en el barrio y más allá también.

La parroquia Caacupé es caja de resonancia de las múltiples situaciones sociales, humanas, de las cosas que vive la gente. Se está para responder a cada necesidad. Uno viene por un difunto y necesita saber dónde y cómo hacer los trámites, otro para pedir un certificado de domicilio… Otro, que lo echaron de la casa, necesita chapas porque está viviendo sin chapas… otro viene para confesarse, otro pide pan dulce, otro necesita remedios, otro que va a una oficina de la ciudad a cobrar algo pero como hay cortes de luz no puede y necesita unos pesos… y así. En la parroquia no hay horarios y la gente que viene son los más pobres. Ahí es donde es importante guiar, enseñar, no hacerle las cosas, pero que las aprendan a hacer.

Antes la gente no quería ver ni saber de la existencia de las villas y hoy solo se resalta lo malo. La parte que hace ruido en la villa, la toma de tierras, el narcotráfico, los peligros… pero no muestran la parte más real de la villa, de trabajadores, de las riquezas culturales, las humanas, el sentido de solidaridad, hermandades y vecindades.

Formas de participar :